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La gloria de Estudiantes

En 1968, el equipo de Zubeldía, Bilardo y Cía. se consagró en Inglaterra, frente a Manchester, como campeón mundial.

El tiro libre de Raúl Madero , con efecto y desde la izquierda, se abrió paso entre la llovizna persistente. Transcurría el minuto 7, en Manchester, y 75.000 ingleses observaban inmóviles. Salto de Juan Ramón Verón , cabezazo..., 1 a 0 para Estudiantes.

Sorprendente. En la tierra de los emperadores del juego aéreo, el pizarrón había dado resultado. Quedaba, sin embargo, la segunda parte del plan estratégico: aguantar durante el resto del partido las embestidas del Manchester. Y el despliegue de figuras como Bobby Charlton, George Best, Dennis Law, Willy Morgan. No habría problemas: orden, cabezas frías. Malbernat sobre Best; Medina sobre Morgan. Misión cumplida. El empate de los locales, en el minuto 90 y en posición adelantada, no cambió la historia.

Imágenes de un día como hoy, exactamente treinta años atrás. Aquella conquista del conjunto de La Plata en la Copa Europeo-Sudamericana . Con el sello de un director técnico que se tornaría leyenda: Osvaldo Zubeldía.

Momentos antes del encuentro, un clima hostil gobernaba el estadio Old Trafford. Existían quejas por el supuesto juego brusco de los argentinos en la primera final, disputada en la Bombonera, en la que ganó Estudiantes por 1 a 0 (gol de Marcos Conigliaro ). Para colmo, los incidentes del Mundial del Ô66, en Wembley -aquella expulsión de Rattin -, eran sucesos recientes. El recibimiento de los británicos no fue, entonces, del todo amistoso. "¡Animals!", gritaban algunos. Otros escupían.

Lo sufrieron también el periodista José María Muñoz , que recibió un paraguazo en la platea, y el propio Conigliaro, al que un hooligan le aplicó una patada en el tobillo. En toda Inglaterra, las críticas más suaves definían a los jugadores platenses como "Amantes del antifútbol".

En semejantes circunstancias, había que ser frío, preciso, disciplinado. Virtudes que el Estudiantes de Zubeldía manejaba como ninguno.

Resignado, exhausto ante la marca de Malbernat, Best abandonó los intentos por el sector izquierdo del ataque. Ni sospechaba, el talentoso delantero inglés, que el seguimiento de Hugo Medina por la derecha sería tanto o más asfixiante. Un centro, un pelotazo. Otro centro, esta vez pasado. En el extremo de la desesperación, Manchester buscaba recursos ofensivos. Los visitantes esperaban: tapaba Madero, arrinconaban Bilardo y Pachamé .., creaba Verón. Y en cualquier caso, si el sistema -ejecutado por hombres al fin- fallaba, se contaba con la solvencia de Alberto Poletti bajo los palos. "Premio a la constancia" , tituló La Nación al día siguiente.

Una forma de ver el fútbol. Generadora de discrepancias que perduran hasta hoy. Una frase del DT para definirla: "Estudiantes se formó así, extrayendo todo lo bueno de todos los adversarios, sean extranjeros o nacionales. Pero lo fundamental es actualizarse. Si en los Juegos Olímpicos se quiebran récords, ¿por qué en el fútbol no puede aprenderse una cosa nueva tras cada confrontación, obligando al jugador a superarse? El director técnico que sepa unicar a cada jugador en su puesto es como el ajedrecista que sitúa sus piezas en posición de mate".

Palabra de Zubeldía. El día en que el gran maestro ganó su mejor partida.

Qué es hoy de cada uno de ellos

Que veinte años no es nada...", sigue entonando ese zorzal que cada día canta mejor, reproduciendo la inspiración de su compadre Alfredo Le Pera en "Volver". Puede que veinte años nada sean, pero parece que treinta ya son otro cantar.

La vida ha llevado a los integrantes de aquel Estudiantes campeón intercontinental por caminos diversos. Varios de sus jugadores permanecen ligados al fútbol de una u otra forma, pero muchos otros desarrollan actividades lejanas a la pasión de multitudes. El que más ha sobresalido después de abandonar la actividad es Carlos Bilardo . Tras estudiar medicina y ocuparse de la dirección técnica por varios años, el inefable médico es hoy periodista de Torneos y Competencias.

Quien durante años fue su mano derecha, Carlos Pachamé , estuvo hasta hace un mes dando charlas sobre el más popular de los deportes en Japón, y regresó al país hace un par de semanas. También Raúl Madero supo acompañar largo tiempo a El Narigón , pero hoy por hoy está abocado por entero a su profesión de médico.

Otro de los que más presentes conserva la memoria de los simpatizantes pincharratas es Juan Ramón Bruja Verón, padre de Juan Sebastián Brujita . Aquel veloz, técnico y goleador puntero izquierdo es en la actualidad entrenador de Comunicaciones, el campeón de Guatemala. A su vez, el seleccionado de dicho país es dirigido por Eduardo Manera , otro de aquellos campeones.

Junto a Verón jugaba Marcos Conigliaro , que trabaja como director técnico de San Jorge, de Santa Fe. Otro atacante, Juan Taverna , es empresario agrícola-ganadero en 25 de Mayo, y por ello colega de Juan Echecopar , que se desempeña en Pergamino, donde otrora adiestró a Douglas Haig.

El rubro comercial también halla entre sus filas a Néstor Togneri , hoy empresario del plástico, y a Gabriel Flores , dedicado a la rama turística. También es empresario, pero dentro del fútbol, Alberto Poletti . Como este último, tampoco se han distanciado de la número cinco Oscar Malbernat , que orienta tácticamente a Audax Italiano, de Chile; Eduardo Bocha Flores , que lo hace en las divisiones inferiores del club platense, ni José Medina , que hasta hace un tiempo ejercía la dirección técnica en Tucumán.

También componían el plantel Ramón Aguirre Suárez (ver aparte) y Fernando Lavezzi , de quien hoy poco y nada se sabe.

Por otra parte, estos tres decenios se han llevado consigo a RodolfoFucceneco , Hugo Spadaro y Felipe Ribaudo -además, claro, de Osvaldo Zubeldía -, que contemplan ya desde la inmortalidad este nuevo aniversario de gloria. Treinta años que, por cierto, son mucho más que nada...

 

Fuente: La Nacion