Tarot Gratis
La Biblia
Letras de Tangos

"No editarán nuevos Hemingway"

Responsable de la publicación de "Al romper el alba", último libro inédito del novelista norteamericano, defiende su criticado trabajo como editor y recuerda al gran Ernest

Se ha convertido en el blanco principal de las críticas del mundo literario. Desde la publicación de "Al romper el alba" (Planeta), de Ernest Hemingway, su hijo Patrick, que editó el libro póstumo, no cesa de responder a la ola de ataques de escritores e intelectuales que le reprochan el beneficio económico que saca la familia de su famoso patriarca.

Y pese a sus 71 años, Patrick Hemingway sigue dando pelea. Insiste en que hubiese sido injusto para los lectores el haberlos privado de un libro que estaba "casi completo", como sucedió con los anteriores "París es una fiesta", "Islas en el golfo", "El verano" y "El jardín del Edén".

Dice que sería como tirar abajo la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona porque él no llegó a terminarla. Además -recuerda Patrick-, en vida, el propio Hemingway sacó provecho de su brillo en las letras para aparecer en lucrativas publicidades de cerveza y lapiceras.

Esta vez, la obra en el ojo de la tormenta es el tercer libro de Hemingway que se desarrolla en Africa (los anteriores fueron "Las nieves del Kilimanjaro" y "Las verdes colinas de Africa"), y trata sobre las aventuras de su segundo safari por Tanzania (agosto de 1953) junto a su cuarta esposa, la periodista Mary Welsh, y al propio Patrick.

Desde su rancho en el Estado norteamericano de Montana, Patrick Hemingway conversó por teléfono con La Nación sobre la controversia que causó "Al romper el alba" y la memoria de su padre.

-¿Por qué se decidió a publicar el libro ahora?

-Teníamos dificultades legales antes, y tardaron en resolverse. Además, queríamos publicarlo en ocasión del centenario de su nacimiento (21 de julio) porque es el último manuscrito sin terminar que escribió. Si no lo hubiésemos hecho ahora, el trabajo de edición tal vez lo hubiese realizado alguien menos relacionado con Hemingway y su obra.

-¿Hay más libros sin terminar que se publicarán más adelante?

-No, no habrá más libros. Los hijos no lo permitiremos. No editarán nuevos Hemingway.

-¿Pero existen otros escritos, cuentos o manuscritos inconclusos?

-No hay ningún cuento más. Sí existe un manuscrito sin terminar del que ya se han publicado dos capítulos en otro libro, sobre un viaje en tren por los Estados Unidos.

-¿Cree que su padre hubiese querido que se publicara "Al romper el alba" si él nunca lo terminó?

-El había dejado de lado el manuscrito casi completo, pero no lo tiró. Se podría especular mucho sobre cuál era su intención, pero yo creo que mi padre quería seguir trabajando en él, revisarlo y acortarlo para publicarlo.

-¿Por qué la responsabilidad de la edición recayó en usted?

-Yo estaba más familiarizado (en todo el sentido de la palabra) con el material; estuve en el safari que se cuenta en el libro y, además, tengo la experiencia de haber vivido en Africa mucho tiempo. Podía asegurar la credibilidad y el estilo de lo que está escrito.

-Muchos críticos señalan que si bien se intentó respetar el espíritu original de Hemingway, el estilo resulta artificial...

-Creo que están errados. Estilísticamente es un libro digno de Hemingway y, en honor a la verdad, todas las palabras que hay allí son de él.

-¿Cuál fue la parte más difícil de editar a su padre, que era implacable consigo mismo a la hora de editar su obra?

-Lo más difícil fue elegir qué debía quedar afuera para reducir el tamaño de la obra. Había demasiadas palabras, unas 200.000, y se cortó en un 25 por ciento, a 150.000. Pero no fue un corte drástico como me han acusado. He leído que "masacré" la mitad del material; eso no es verdad. Además, lo que quedó afuera era material descriptivo, conector, pero que bajo las circunstancias podía ser dejado de lado sin afectar la historia.

-"Al romper el alba" está subtitulado "una memoria ficticia", ¿dónde está el límite entre la realidad y la imaginación?

-Creo que aquí es muy difícil distinguir entre la ficción y la realidad, ya que mi padre no ocultó los nombres reales de las personas que le sirvieron de inspiración para los personajes y eso puede engañar al lector pensando que hay más de realidad de lo que verdaderamente hay.

- ¿Qué hay de cierto del personaje de Debba (una joven africana que, en el libro, tiene un affaire con el narrador, Hemingway)?

-Yo estuve en ese safari y nunca vi a alguien que pudiera coincidir con ese personaje. Investigué bastante luego y personalmente no creo que haya existido en la realidad. Es un personaje inventado.

Los últimos días

Al regresar de Africa, en 1954, Hemingway recibió el premio Nobel de Literatura (ya en 1952 había sido galardonado con el premio Pulitzer) y se puso a trabajar en "Al romper el alba" en Cuba. Pero como consecuencia de un accidente aéreo que sufrió en Tanzania -en el que se dañaron seriamente sus riñones-, su salud empezó a deteriorarse. No ayudaron ni las medicinas que se le recomendaron para bajar la presión, ni los electroshocks a los que fue sometido, ni el alcohol con el que intentó paliar el dolor. Poco a poco fue cayendo en un pozo depresivo que terminó en suicidio en 1961, en Ketchum, Ohio.

A los pocos meses de su muerte, su viuda, Mary Welsh, logró volver a Cuba, y luego de "negociar" con Fidel Castro, recuperó el manuscrito de "Al romper el alba", que se encontraba en una caja de seguridad.

-¿Cómo recuerda los últimos años de su padre ?

-No tengo muchos recuerdos, porque mientras yo vivía en Africa, él estaba en Cuba, Europa o Estados Unidos.

-¿Pero no tenían ningún tipo de contacto?

-Sí, nos escribíamos una vez por semana y cada vez que podíamos hablábamos por teléfono, pero no nos veíamos.

-¿Estaba al tanto de la depresión que sufría?

-No, me enteré bastante tarde. La esposa de mi padre, Mary, no nos quiso contar del asunto, para no molestarnos. Pensaba que ella sola podría resolverlo. Así que no supe de la gravedad de la situación hasta muy poco antes de que él se suicidara.

Por Alberto Armendáriz
De la Redacción de La Nación

"Fue un padre con muy buen puntaje"

Convivir con la fama puede resultar una carga pesada, más aún cuando ésta no proviene de uno mismo, sino de otro miembro de la familia. Sin embargo, Patrick Hemingway asegura que nunca tuvo problemas por la celebridad de su padre, y que aunque había roces, "como en toda familia", tuvieron una vida normal.

De todos modos, no convivieron mucho tiempo juntos, con Ernest Hemingway recorriendo lugares exóticos del mundo donde ambientar sus libros junto a sus diversas esposas, y con Patrick en Africa, un ambiente muy alejado de los lectores de su padre, y donde no era reconocido como "el hijo de...".

-¿Qué recuerdo guarda de Ernest Hemingway como padre ?

-Fue un padre muy bueno. De chicos nos hizo disfrutar de las cosas que a él más le gustaban: leer, cazar, pescar. Demostraba orgullo por sus hijos, era muy afectivo. Ofrecía su consejo si se lo pedíamos, pero no interfería en todo lo que nosotros hacíamos. Fue un padre con muy buen puntaje.

-No parece ser el hombre recio, machista, individualista y poco familiar que se pinta en sus libros.

-Bueno, en realidad, su descripción de él como padre está sólo en el cuento "Padres e hijos". Y aunque es crítico de su padre, da la impresión de que tiene una muy buena relación con su hijo, con el que está viajando mientras escribe esa historia. Por lo tanto, su propia descripción no es de un hombre tan machista. Sus personajes ficticios pueden serlo.

-¿Cuál es su libro favorito?

-Es muy difícil, pero diría que "Adiós a las armas" y "Fiesta" son dos obras de arte. Además, tengo un especial cariño por "Tener y no tener" porque se trata del lugar donde yo me crié (Key West, Florida), y donde pescábamos mucho juntos.

 

Fuente: La Nacion