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América latina, lejos de cifras optimistas Más del 50% de la región es pobre. Guatemala encabeza el ranking de naciones con más habitantes bajo la línea de pobreza. Con el 19,6%, la Argentina está en el penúltimo lugar, un sitio considerado favorable. Mientras Estados Unidos vive la mayor expansión del siglo y las economías de los 29 países más industrializados atraviesan el mejor momento de los últimos doce años, en varias naciones de América latina la población que se encuentra bajo la línea de pobreza o en situación de pobreza extrema supera el 50 por ciento. Se trata de una asimetría que preocupa a los organismos financieros mundiales, pero que muchos expertos -globalización mediante- creen reversible en el mediano plazo. Guatemala encabeza la lista de naciones con más habitantes bajo la línea de pobreza, con el 79,9% de sus pobladores en esa condición. Le siguen Bolivia, con el 70,5%; Honduras, con el 70%; Brasil, con el 65%; Nicaragua, con el 61%, y El Salvador, con el 54%, según la Conferencia Interamericana de Estadística (CIE) y la Organización de Estados Americanos (OEA). En esta lista, la Argentina ocupa un favorable penúltimo lugar, con apenas el 19,6 por ciento. Nuestro país también se encuentra al final de la lista de naciones con población en estado de pobreza extrema, con sólo el 5,5% de sus habitantes en esa situación. Esta lista también está encabezada por Guatemala, con el 59,3% de sus pobladores en condición de pobreza extrema, a la que siguen Honduras, con el 41,4%; Nicaragua, con el 39,9%; Bolivia, con el 36,5%, y Brasil, donde el 28,7% de la población vive con menos de un dólar al día. En realidad, la ubicación de la Argentina en la lista de países latinoamericanos con habitantes en situación de pobreza o de pobreza extrema es histórica. El sociólogo Artemio López, experto en la situación social del continente, señaló a La Nación que las cifras con respecto a la pobreza en nuestro país "son controvertidas y hay que tomarlas con cautela", aunque admitió que "seguimos en condición de ventaja relativa con respecto al resto de América latina". López afirmó que "para el Banco Mundial, por ejemplo, la población argentina bajo la línea de pobreza es del 30%, lo que aún es relativamente bajo para el contexto latinoamericano. Las estadísticas dependen de los métodos de medición, que difieren según los organismos". La CIE y la OEA identifican a los que viven bajo la línea de pobreza y a aquellos que perciben ingresos menores al costo de una canasta mínima de consumo, y a quienes viven en la pobreza extrema y los que no llegan a satisfacer sus necesidades mínimas o elementales. Para Daniel Artana, economista de FIEL, "si bien es verdad que en la última década se deterioró la distribución de la riqueza en la Argentina, el nivel general ha crecido". Artana dijo a La Nación que "en términos absolutos, nos hemos consolidado como país con menos habitantes viviendo bajo la línea de pobreza en América latina". En las mediciones estadísticas de pobreza o de pobreza extrema se incluyen también la desnutrición, el infraconsumo, las malas condiciones sanitarias y el analfabetismo. Respecto de este último punto, Guatemala marcha a la cabeza de los países latinoamericanos, con una tasa de analfabetos del 35,8%. Le siguen Honduras, con el 32%; Nicaragua, con el 24,6%; El Salvador, con el 23,9%; Bolivia, con el 20%; Colombia, con el 12,7%; Perú, con el 10,7%; México, con el 10,6%, y Venezuela, con el 6,0%. La Argentina tiene el 3,2 por ciento. Las malas condiciones sanitarias son otra de las características de los países con mayores porcentajes de pobreza extrema. En Guatemala, el 68% de la población urbana carece de abastecimiento de agua en la vivienda, seguida por Nicaragua, con el 54%, y por Honduras, con el 43%. El Salvador, a su vez, encabeza la lista de países con viviendas urbanas sin servicios higiénicos conectados a las redes públicas, con el 65% de la población en esas condiciones. Siguen Nicaragua, con el 58%; Perú, con el 54%; Honduras, con el 51%; Bolivia, con el 38%; Venezuela, con el 37%; Guatemala, con el 32%; México, con el 25%; Colombia, con el 17%, y Panamá, con el 12%, según la CIE. En ambas listas, la Argentina figura con el 5 por ciento. El consumo, unido a la tasa de crecimiento, es otra de las variables para medir la situación de pobreza o de riqueza de un país o de una región. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Fnuap), sólo el 20% de la población de los países más industrializados es responsable del 86% del total del consumo privado. En comparación, el 20% más pobre consume sólo el 1,3%, mientras aumenta su tasa de crecimiento poblacional. Africa es un buen ejemplo de esto último. De 1994 a 1998 el continente tuvo un crecimiento promedio del 4,3%, pero los ingresos por habitante son hoy más bajos que hace 40 años. Sin Sudáfrica, la principal economía del continente, el ingreso total africano equivale al de Bélgica. Toda Africa representa apenas el 1% del producto bruto interno (PBI) mundial y el 2% de los intercambios internacionales. Dada la actual tasa de crecimiento demográfico, la economía africana debe progresar a un ritmo superior al 5% para que no aumente la cantidad de gente que vive bajo la línea de pobreza. Pero en los últimos cinco años las tasas de crecimiento demográfico de los países africanos se dispararon y, a partir de 1998, empezó un declive económico general del continente, conformando una mezcla explosiva. Por el contrario, en América latina, donde vive un poco más del 8% de la población mundial (aproximadamente 520 millones), la tasa de crecimiento está en retroceso y, en promedio, las mujeres tienen menos de tres hijos (menos de la mitad que en Africa). Según el Fnuap, en las últimas tres décadas cayó en más de un tercio el índice de crecimiento de la población. A su vez, las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señalan que ya comenzó el proceso de recuperación económica de la mayor parte de los países latinoamericanos. Pero hoy los porcentajes de habitantes de América latina que viven bajo la línea de pobreza o en la pobreza extrema son muy altos. En comparación con la realidad latinoamericana, Estados Unidos cerrará el presente año con un aumento de su PBI del 4,9%, superando holgadamente el pronóstico del 3,1% estimado en 1999, según la OCDE. El organismo, al revisar las previsiones de crecimiento económico para el año 2000 de los 29 países más industrializados del planeta, elevó del 2,9% al 4% el promedio de expansión anual de esas naciones. A juzgar por las proyecciones de la OCDE, la Unión Europea crecerá este año a un ritmo del 3,5%, muy por encima del 2,8% estimado hace apenas un par de meses. Este ciclo de expansión parece estar marcando el fin del período de desempleo masivo que durante años desprestigió el modelo europeo frente al norteamericano. Lo cierto es que las potencias europeas, como Alemania, Francia e Italia, han comenzado a expandir sus economías y a crear empleos a un ritmo acelerado al borde del tercer milenio. Para América latina, el año 2000 parece estar algo retrasado. Por Enrique Comellas De la Redacción de La Nación
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