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Comienza hoy el Festival de Locarno

La Argentina participará en la prestigiosa muestra de cine con dos documentales

La gran expectativa se centra en "Cat´s meow", film de Peter Bogdanovich Esa película recrea un episodio pasional entre Chaplin, Hearst y la amante del magnate

ROMA.- "El señor Gianni Moretti (sic) vino por aquí a ver cómo iba el bordereaux cuando se estrenó su película, hace más de tres meses, pero ahora ni siquiera debe estar en Roma", cuenta el operador del cine Lucky Blue, una lindísima sala de barrio romano, cercana al Trastevere y a 200 metros del Castel Santangelo, donde todavía sigue en cartel "La stanza del figlio", el film de Nanni Moretti que ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes. Para un porteño resulta pintoresco que en una sala cinematográfica la empleada de la boletería se haya ido a comer algo y vuelva para la hora de la exhibición del film y que deje el negocio a cargo del operador que, además, atiende el pequeño bar del hall. Moretti se tomó vacaciones porque le espera un baile agitado: a partir del 29 del actual presidirá el aún incompleto jurado de la 58a. Mostra de Venecia, para el que también han confirmado su intervención el escritor Amitav Ghosh, el realizador Jerzy Skolimovski, la actriz Jeanne Balibar y el productor Vibeke Windelow.

Mientras, los romanos han puesto su mira en el Festival de Locarno, en el cual, acaso como acontecimiento central, se producirá la reaparición de Peter Bogdanovich como cineasta-autor. La prestigiosa muestra suiza, que se inicia hoy, parece una sucursal de los festivales italianos. El jurado de Locarno está encabezado por Laura Morante, actriz italiana que acompaña a Moretti en "La stanza del figlio", por el realizador Ferzan Ozpetek (que, a pesar de su apellido checo, detenta ciudadanía italiana) y por el escritor chileno Antonio Skármeta.

Pero lo que más alegra a los italianos es que la nueva directora del Festival de Locarno sea Irene Bignardi, prestigiosa periodista y crítica cinematográfica que pasó unos cuantos años en el diario La Repubblica, pero que obtuvo un merecido reconocimiento en roles organizativos festivaleros: entre 1986 y 1989 dirigió el MystFest y luego formó parte de la comisión de expertos de la Mostra veneciana, así como responsable, junto a Giorgio Gosetti, de la sección Notti veneziane.

La apertura del certamen se producirá con "El planeta de los simios", de Tim Burton, mientras que Italia tendrá dos films en competencia: "Non é giusto" ("No es justo"), de Antonietta de Lillo, y "Alla rivoluzione sulla Due Cavalli" ("A la revolución, al volante de un dos H.P."), de Maurizio Sciarra. Se anuncia también una sección de cine francés joven, una retrospectiva centrada en el melodrama histórico y la presentación del film de Alan Taylor "My Napoleon".

Pero la vedette del festival será "Cat´s meow" (titulo que alude al "miau" de los gatos), que representa el regreso de Peter Bogdanovich como realizador cinematográfico, después de una prolongada etapa de trabajos en la televisión, y que se ofrecerá en premiére mundial el sábado 4. El film de Bogdanovich implica una nueva exploración del director de "Luna de papel" en la historia, si no exactamente del cine, al menos en los enigmas de Hollywood. Se trata de un episodio real -aunque elaborado en términos de ficción- que sacudió al mundo del cine estadounidense en los años veinte, que involucró a Charles Chaplin y que había sido recogido por Kenneth Anger en "Hollywood Babilonia".

La anécdota se centra en un crucero organizado por el magnate de la prensa William Randolph Hearst (el mismo que sirvió de modelo a Orson Welles para "El ciudadano"). La nave del poderoso empresario tocó puerto en San Diego, interrumpiendo el viaje de placer, porque en el trascurso de la travesía había tenido lugar un deceso a bordo: el del director Thomas Ince, presuntamente a causa de una intoxicación. Así informaron los medios de entonces, pero esa muerte quedó envuelta en un halo de misterio.

Por supuesto, la amante de Hearst, la actriz Marion Davies (la misma que Welles ridiculizó como cantante fracasada), formaba parte del grupo de invitados a navegar. Esta deleitante travesía de ricos y famosos fue regada con champagne francés de 1909, mientras que chefs de primera deleitaban a los huéspedes con platos exóticos en cenas ambientadas por una orquesta de jazz. Era una ocasión, además, para planear negocios y proyectos: Thomas Ince procuraba convencer a Hearst de que le produjera algunos films. Chaplin, mientras tanto, estaba encandilado con la bella Marion Davies, y su asedio a la actriz no pasó inadvertido para sus compañeros de viaje. Tampoco fue ajeno el propio Hearst al flirteo, y una noche creyó sorprenderlos, en la oscuridad, en una situación de acercamiento, sentados en una escalerita de la nave. Extrajo su pistola y disparó. El cuerpo del hombre rodó por la escalera, sin vida, pero no era Chaplin sino Thomas Ince.

El delito, metáfora de los excesos de Hollywood, podía llegar al escándalo, sobre todo porque una testigo involuntaria de la terrible escena había sido nada menos que la periodista Louella Parsons. Para silenciarla, Hearst le dio un rol de corresponsal de Hollywood de por vida.

Dos días después, los diarios anunciaron la muerte del realizador (que por entonces era bastante popular en los Estados unidos), atribuyendo las causas a un paro cardiaco resultante de una indigestión. La leyenda alternativa que circuló entonces alrededor de esta muerte (acaso por el carácter gastronómico del deceso) fue que Hearst había preparado un cóctel con veneno destinado al popular Charlot, que finalmente fue ingerido por Ince.

Bogdanovich, de 62 años, investigador de alma (a quien se debe, un libro fundamental sobre Orson Welles), parece haberse documentado largamente sobre esa noche de celos y crimen acerca de la cual se fantaseó mucho.

Por Néstor Tirri
Para LA NACION

Realizaciones argentinas

  • En el Festival de Locarno se presentarán dos documentales argentinos: "Evita Capitana", de Nicolás Malowicki, y "Naikor", de Pablo Trapero, ambos exhibidos en el último Festival de Buenos Aires. "Evita Capitana" reconstruye las presiones políticas de distintos sectores del gobierno peronista en la final del campeonato de fútbol de 1951 entre Racing y Banfield, mientras que el trabajo del director de "Mundo grúa" refleja la vida en un astillero.
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    Fuente: La Nacion